INGREDIENTES:
1kg. de carne de ternera
2 cebollas
3 dientes de ajo
perejil
1 vasito aceite de oliva
1 vaso de vino blanco
1 vaso de caldo o agua
sal
1 hoja de laurel
Lo primero es elegir la parte de la ternera que vamos a utilizar. Es preferible escoger parte que tengan abundante colágeno como el morcillo, pecho y cuello ya que una vez cocinadas resultan gelatinosas y suaves al paladar. En este caso, utilicé una parte de la pata denominada boliche que como vereis es rica en tejido conjuntivo

Una vez cortada en trozos ( no muy pequeños ya que tiende a menguar con la cocción) se le prepara un adobo con los ajos y el perejil y se deja reposar una media hora. No suelo salar la carne hasta que esté casi lista ya que la sal en crudo tiende a endurecerla y ayuda a que pierda sus jugos. A continuación, se añade el aceite a una cacerola y se dora por todos los lados para sellarla.
Una vez dorada, reservamos y en ese aceite doramos la cebolla , que habremos cortado en juliana, con una pizca de sal hasta que adquiera un color dorado pero sin quemarse. Añadimos nuevamente la carne e incorporamos el vaso de vino, que nos ayudará a despegar del fondo los jugos de la carne. Para ésto nos podemos ayudar con una espátula así evitaremos que se nos pegue durante la cocción.
Una vez hecho ésto añadimos el agua o caldo, la hoja de laurel y tapamos. Dejamos cocer lentamente durante aproximadamente 1 hora. El tiempo dependerá de la carne que hayamos empleado, de todas formas hasta que veamos que está tierna.
Una vez hecha la carne, podemos pasar la salsa por un chino para darle más textura.
Llega el momento de las patatas. Generalmente se usan patatas nuevas pequeñitas (del tamaño aproximado de una nuez grande) pero en este caso no tenía así que aproveché las patatas más pequeñas que encontré en casa, esas que vas dejando para el final por la pereza que da pelarlas.
Pero cortandolas por la mitad, casi ni se nota, je,je
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